Inicio Creativos y más allá Alazán Tostado

“Alazán tostado, primero muerto que cansado”

Proverbio Charro

 

Una visita inesperada para mí en estos tiempos de pandemia, me hizo recordar algunos pasajes de mi historia que fueran tema de conversación durante el desayuno en casa de mi abuela. Mi tío recién dado de alta por una enfermedad coronaria camino a su nueva residencia en Acapulco decidió desayunar con sus hermanas a mitad del camino, en Cuernavaca. Él era robusto y hasta un poco sobrado de peso, lo que se eliminó debido a su enfermedad anterior, coronarias y colesterol no son buenos compañeros; aunque siempre fue de constitución robusta, hizo mucho deporte de joven, futbol americano, nadaba, muy sano en todos sentidos. Le gustaba el trago pero con moderación, ahora mucho más el mezcal. Siguió a mi padre a donde se lo pedía, lo convirtieron en charro antes de que pudiera despertar un día y llevó a sus hijos, esposa y parientes políticos. Muchos lo conocían por su incursión en la política y en puestos de gobierno.

El tío solía tener queridas amistades, compadrazgos con personajes muy importantes de la política, secretarios de estado, diputados, senadores como también del ejército, es muy simpático. En las esferas del poder o también a nivel empresarial de diversas industrias se le conocía bien. Sentado a la mesa recordaba en esta historia que en múltiples ocasiones había estado con un general de división del Estado Mayor Presidencial, que en aquella época el ejército tenía esa subdivisión – constituyendo un grupo de élite que se encargaba de cuidar al presidente de la república. Así eran sus conocidos, siempre de las esferas más altas de lo cual le gustaba vanagloriarse. En nuestro país siempre ha sido importante tener contactos o conocidos a ese nivel. La rectitud, la honradez y la disciplina son difíciles de conservar y sin embargo, se mencionan por todos lados fuera la época a que fuese.

No me extraña al menos la narración que nos dejó antes de salir de viaje a la playa donde se recuperará de sus males físicos -más vale tener la presión sanguínea al nivel del mar – porque yo tenía alguna memoria de otro caso similar. Sin embargo, a pesar de no tener recuerdos precisos de ese día me quedé con la imagen de esa otra ocasión, a través de una relación de ideas y sucesos en el pasado.

Uno de los personajes más importantes del siglo XX fue sin duda un general quien participara en sexenios continuos, sea por su jerarquía, por su relación con los artífices del poder, del partido que dominara al país por más de seis décadas y que actualmente su familia sigue dando muestras del poder judicial y absoluto control de quien es quién en la delincuencia organizada. Él era uno de sus amigos entrañables y hasta su socio de alguna empresa pudo ser en algún momento de sus historias. Mi tío muy pausadamente y recordando cada detalle del encuentro explicaba:

“Este general, amigo mío, se interesó por comprar un caballo Cuarto de Milla, los vio correr un día en el hipódromo y al saber que tu papá era el presidente de la asociación representada en México me pidió ayuda.”

“Recordó que tu padre además de ser un juez reconocido a nivel mundial para calificar en concursos internacionales de esta raza equina y con los cuales obtenían múltiples beneficios económicos a través de su evaluación, buscaba un ejemplar que hubiera quedando en los primeros tres lugares de cientos de ejemplares en cada concurso. Mi amigo en general asistió a las carreras en el Hipódromo de Las Américas invitado por mí, un día que se festejaba “el Día del Charro” para observar las carreras “parejeras” que se hacían como parte del festejo (algunos de nuestros caballos participaron en las competencias, aunque su especialidad era una muy diferente, nada tiene que ver el trabajo de un rancho con alcanzar la velocidad para recorrer el cuarto de milla en menos de 15 segundos). Ahí se enamoró de este animal cuyas características son muy versátiles, útil para muchas faenas del campo o simplemente para lucirlo.”

“Todo fue alegría y felicidad ese día en el Jockey Club. Había cuadras muy afamadas que habitualmente hacían carreras parejeras con sus mejores animales y jinetes calados como estampillas a la albarda. Nosotros asistíamos por hacerlo de manera diferente, otras ocasiones asistimos a hermosos lienzos charros de toda la república mexicana.”

“Nuestros animales alcanzaron un segundo y un tercer lugar solamente, pero era muy bueno el resultado porque nada tenían que hacer en las justas de velocidad. Su entrenamiento estaba en las faenas de campo para lo cual son unos expertos entendedores de nuestras voluntades. “

“Antes de partir del Jockey Club, me insistió en su deseo de comprar un ejemplar de esta raza, pero que necesitaría ayuda para seleccionar el más adecuado. Pensé, qué mejor que mi hermano el mayor, presidente de la asociación de criadores en México sea el depositario de tanta confianza, acercando a nuestras familias un poco más. Desde ese día comenzamos a buscar en toda la república mexicana un animal que fuera digna montura de mi general; era una época donde se importaban animales de crianza para enriquecer las cuadras mexicanas y hacerlos más competitivos por lo que no fue sencillo encontrar un animal con carácter, de más de siete manos de alzada a la cruz, buena rienda, entero y digámoslo así, manejable.”

“Casi después de tres meses encontramos un monumento de caballo en casa de nuestro buen amigo el español, el señor Vergara quien tenía su rancho en la carretera federal a Cuernavaca. Impresionante ejemplar de gran altura, fortaleza inigualable con una musculatura dramática en sus cuartos delanteros y traseros, un garañón con una estrella en la frente, dosalbo, entrepelado retinto que impresionaba al más conocedor, solo por la altura era suficiente.”

“Decidimos comprarlo después de haber visitado muchos ranchos, caballerizas, establos y cuadras ecuestres ya que era el mejor de todos, el brío del animal iba de acuerdo con las expectativas que el general tenía, altura y brío; no deberíamos esperar de más para cumplir con el cometido. Le llamé para avisarle que habíamos encontrado al animal ideal según nuestro criterio, era una bestia impresionante.”

“Nos citó el lunes para el sábado siguiente en el Campo Militar número uno a las 8 de la mañana y así poder verlo antes de sus actividades cotidianas en sábado, lo cual nos obligaba a salir de madrugada de la cuadra del señor Vergara con todo lo necesario. Ahí iba ya nuestro jinete, medio dormido a ratos, listo para hacer la demostración de su nobleza y carácter.”

“Entrar al Campo Militar no era fácil para nadie a menos que fueras un convicto o miembro de la armada; lo importante fue que ya nos estaban esperando y no tuvimos que detenernos sino solamente para identificarnos. Íbamos en una camioneta pick-up con el remolque de tu padre porque era el más amplio que usábamos en esos días y después de manejar por casi dos horas llegamos sin sobresaltos. Se nos dio un espacio para descargar y ensillar al candidato con la montura de un niño de doce -dice entre muecas-, el mismo jinete que había utilizado para comprar casi a todos sus animales desde un par de años previos, causando gran sorpresa entre los militares de rango presentes.

“El ejemplar brillaba con la luz del sol, que al estar ensillando no parecía inmutarse con los movimientos del caballerango, a diferencia de los espectadores que miraban sorprendidos el tamaño de tal montura. Finalmente, la hora llegó y el semental estaba listo para demostrar su educación y brío.”

“El jinete ya tenía su vestimenta apropiada, un pantalón de mezclilla, una “pachuqueña”, sombrero vaquero de palma y con sus pequeñas espuelas engarzadas, subió impulsado con ayuda del soldado que había ensillado al animal que, por tener 1.80 de altura a la cruz, no llegaba ni la altura a la barriga. De inmediato se puso a mover al caballo hacia los lados, giró en círculos caminando, trotando después y a velocidad media finalmente. Tu padre solicitó que hiciera “ochos” en el ruedo con el movimiento del ejemplar para demostrar su excelente rienda y mansedumbre, ante lo cual todos quedaron maravillados por la habilidad mostrada por ese pequeño jinete que hacía lo que se le pegaba en gana con semejante gigante ecuestre, maravillados por su agilidad, dominio, equilibrio y fuerza para maniobrar con él diversos actos de mansedumbre sin perder el control ni la figura. El mismo general expresaba su incredulidad, sus ojos parecían saltar de sus órbitas al ver a este escuincle trepado en una imponente obra de la naturaleza y sin dudarlo por un instante, dijo: “me quedo con el retinto, pero quisiera tener al jinete también”, a modo de alago y sorpresa hacia las personas que se lo estaban cediendo.” Todos sonrieron.”

Ese jinete era yo. Calculo tendría doce o trece a lo mucho.

En diversas ocasiones fui llevado a varios escenarios tanto en California, Texas, Nuevo México, Arizona donde seguí “calando” la rienda de animales que pertenecieron o fueron comprados para personajes de la vida nacional. Recuerdo ya mayor, el último caballo que monté para ser traído a México fue en San Diego, un alazán claro garañón que fuera adiestrado para todas las suertes charras y el cual monté en múltiples ocasiones. Viajamos toda la noche y parte del día siguiente para llegar allá y luego varios días más para llegar a Chihuahua donde sería su morada donde mi padre viviría excluido de toda actividad política.

Hubo una vez también, vale la pena traer ese animal a esta narración, un caballo que montado posteriormente por mi hermana ya estando en México y fuera arrendado por esos fantásticos hombres de a caballo de apellido Pedrero, el famoso “Montana”. Una cabalgadura de calidad suprema al cual se le enseñaron las suertes charras, donde mi hermana sobresaldría como una gran amazona. Alazán claro tresalbo, con una facilidad para cualquier suerte que se le pusiera en sus narices, el consentido por mucho de mi padre y mi hermana. Parte de la historia que nos envuelve y que en estas épocas de pandemia vale la pena recordar.

Fue la historia de una infancia feliz.

2021 derechos reservados ©

8 comentarios

Pedro Altamirano julio 26, 2021 - 5:30 pm

sin comentarios.. la letra… maravillosa CAJA DE PANDORA. Qué padre escribes ca’

Responder
FerJCano julio 28, 2021 - 12:07 pm

¡Gracias por tus conceptos Pedro! Se hace lo que se puede…jeje!

Abrazo.

Responder
Ligia Narváez Tommasi agosto 18, 2021 - 3:49 pm

Impresionante tu manera de escribir y de narrar con lujo de detalle, que nos permite sentirnos parte de … muchas felicidades Fernando. Me encanto

Responder
FerJCano agosto 26, 2021 - 1:16 pm

Me da mucho gusto que te haya gustado, gracias!!
Ahorita precisamente estoy viendo cuáles temas me quedan por compartir de los que ya están terminados… aún no me decido pero ten la certeza que lo compartiré contigo primero.
Besos.

Responder
Ligia Narváez Tommasi agosto 18, 2021 - 3:49 pm

Impresionante tu manera de escribir y de narrar con lujo de detalle, que nos permite sentirnos parte de … muchas felicidades Fernando. Me encanto

Responder
Cristina Frías julio 30, 2021 - 7:27 pm

Realmente interesante leerte y poder disfrutar tu narrativa tan concisa. Que bonito escribes!!!!

Responder
FerJCano agosto 9, 2021 - 8:00 pm

Muchas gracias Cris! Siempre es un aliciente que le echen porras a uno, jAJA! Cuando tengas tiempo lee algo más de lo que tengo. Me encanta leer comentarios como el tuyo.
Abrazo!

Responder
FerJCano agosto 26, 2021 - 1:19 pm

Muchas gracias Cris!!!

Me encanta que me escribas de esa manera, me haces sentir endiosado, haha! Broma.

Sigue leyendo los capítulos de La Mirilla, es un cócktail de sensaciones. Seguro encontrarás por ahí algo que te identifica.

Cuídate y te mando unos besos.

Responder

Deje un comentario